Feria del Libro de Valladolid.
De nuevo con Javier Zabala y Mauro Evangelista, y Michela. No los veía desde el verano en
Macerata. También con Gek Tessaro, a
quien no conocía aún.
Damos una charla sobre Arte y
Literatura, ese tipo de charlas de título demasiado vago, donde cabe todo y, por tanto, es más
difícil afinar y afilar la anécdota, el detalle, la metáfora, que es lo que yo
creo que funciona en estos encuentros. Zabala
pasa los hermosos dibujos de desnudos que ha hecho para el cuento de Chéjov y nos demuestra cómo diferentes
pintores e ilustradores se han ido robando llaves, sombreros y perfumes de la
amante los unos a los otros; Mauro
reflexiona en italiano sobre los engaños del arte moderno, y mientras, en la
pantalla, sus delicadas ilustraciones van girando en un bucle de bufones,
astronautas, pinochos y pianistas; yo doy unos cuantos puntos de vista sobre lo
que significa trabajar con texto e imágenes
y sobre la reivindicación del
ilustrador como autor. El auditorio es un poco frío y un mucho variopinto:
gente mayor que se ha metido en la carpa para sentarse un rato o porque se
apuntan a todo, algunos padres con hijos que pensarían que íbamos a hacer algo
infantil o que éramos cuentacuentos; unos pocos jóvenes con pinta de aprendiz
de ilustradores. En fin, hoy los chistes no funcionan como otras veces y las
palabras suenan un poco peñazo, me parece, que además nos hemos alargado demasiado.
Al fondo, Gabriel Pacheco lo escucha
todo desde su silencio azteca, inteligente y
sutil.
Gek Tessaro cierra
la cosa con su asombroso espectáculo, un proyector de opacos y unos dibujos
hechos sobre acetatos y agua. Dibuja con las dos manos a ritmo de jazz o
detiene el tiempo en aguadas ondulantes mientras suena algo chill out o un cántico
sioux.
Cenamos cerca de las doce de
la noche con Paco Roca, Miguel Ángel Martín, Antonio Altarriba y Jesús Moreno, que andaban también por
allí dando charlas y firmando tebeos. Paco
y Antonio están prácticamente en
gira desde que recibieron el Premio Nacional. Después de cenar, a las tantas
ya, los demás se van a tomar unas copas, pero ellos y yo estamos muy cansados y
volvemos al hotel, dando un paseo y comentando lo bien que nos ha arropado a
todos Begoña Orellana, esa persona
implicada y apasionada que resulta fundamental para que estos saraos luzcan un
poco. Antonio nos dice que el salón
de desayunos del hotel es precioso. Luego, se da cuenta de que ese salón del
que habla es el del hotel de Pamplona donde estuvo ayer.
2 comentarios:
Hola Pablo. Estube entre el público de vuestra conferencia,atraído por tu obra y la de Javier, me incluiré entre los aprendices de ilustrador de la primera fila,(pena que no hubiera tiempo de preguntas para que la cosa resultara mas cálida).
Participo en un blog estatal sobre el mundo del cuaderno,creado a raiz de los cursos del mismo nombre> "de vuelta con el cuaderno" y me gustaría mostrar en él alguno de los cuadernos que has colgado en tu blog, añadiendo un enlace al mismo.¿Puedo?
Me encantaría que dieras alguno de los talleres que se realizan en Valladolid todos los veranos,"Ilustratour", vienen de lo mejorcito.Un saludo, Joaquín Aragón
Joaquín:
1. Sí, fue una pena porque una mesa redonda es para comentar cosas y debatir.
2. Ese blog de cuadernos lo he eliminado hace poco, porque lo incluiré todo en este nuevo y en Cuadernistas (ver enlace en columna de ídems). De todas formas, te podría proporcionar algunas imágenes de esos cuadernos, si quieres. Ya me dices. Un saludo y gracias por tu interés.
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