miércoles 4 de enero de 2012

Pregón

Hoy se ha publicado en El País, edición Comunidad Valenciana, una pequeña entrevista a Pablo Auladell realizada por Carles Gámez. La entrevista fue planteada como un cuestionario a responder vía mail. Luego, por razones de espacio, como siempre, todo se ha reducido, recortado y mezclado con la narración del periodista. Como, a nuestro modo de ver,  algunas respuestas han perdido su fuste y su verdadera intención, publicamos aquí la entrevista íntegra original:


Pablo, tú eras de esos niños que se pasaban todo el día con el lápiz o con el estuche de colores Alpino dibujando sobre cualquier papel…
Yo era el niño flaco, hipermétrope y sentimental que no jugaba demasiado bien al fútbol y que tenía que encontrar otros métodos para destacar. Con los Alpino, lo conseguía, dibujándoles tebeos a todos los de la clase, aquellos cabrones.

Recuerdas los primeros libros infantiles que leíste, que te descubrieron o despertaron tu imaginación…
Jim Botón y Lucas el maquinista, de Michael Ende. Se lo leo a mis hijos de vez en cuando y aún me emociona. Narra las aventuras de dos amigos muy peculiares y es muy divertido pero me parece que, lo que me hace recordarlo y releerlo, es su poesía y su ausencia de bobaliconería pedagógica, o sea, eso que es tan difícil de encontrar ahora en un texto para niños.

Tu cultura visual cómo se ha nutrido o formado principalmente: la literatura, los libros ilustrados, el arte, el cine, medios de comunicación…
Literatura, tebeos y unos cuantos pintores e ilustradores sería mi caladero. Puede decirse que me he nutrido casi exclusivamente a través de los libros. Yo diría que he sentido fascinación por la palabra, principalmente por la palabra poética, y por el dibujo. Y en la ilustración y en la historieta es donde puedo trenzar estos dos hilos. La belleza que puede surgir de la cópula entre textos e imágenes cuando la cosa funciona es, como decía el ilustrador Miguel Ángel Pacheco, un gozo para los sentidos y una luz para el entendimiento ciertamente incomparable.

Texto e ilustración,  para ti,  ¿cómo se reparten el protagonismo en el libro?
Depende de qué libro. En un álbum ilustrado, las ilustraciones tienen más peso y forman un todo indivisible con el texto, es todo ello un mecanismo que funciona al unísono. En un libro ilustrado, el texto es el que lleva el mayor peso visual y de contenido, y la ilustración debe evitar quedarse en lo meramente ornamental.

Cuando uno se dispone a ilustrar un libro como Rasmus y el vagabundo y  de una escritora como Astrid Lindgren,  ¿cuál es el mayor reto o desafío? ¿Captar o  “atrapar”  el texto literario y traducirlo en imágenes y tratar de no traicionarlo? O por el contrario, se parte de cero por decirlo de alguna manera, de una mente en blanco…
Yo no diría que la ilustración sea traducir en imágenes, porque  la cosa no consiste en decir lo mismo pero en un lenguaje distinto no sea que por escrito no se haya entendido bien. Más bien se trata de crear un mundo plástico adecuado y exclusivo para ese texto, aún mejor, para ese libro, para ese objeto artístico que es un libro ilustrado. En este caso, tanto el libro como la autora me  hacían pensar en travesuras, ingenuidad, tardes merendando viendo la tele al volver del colegio, el papel amarillento de los tomitos de las novelas infantiles de mi hermano; había ahí una cosa como de batacazo y tarta en la cara, una mímica casi de cine mudo, huerfanitos y ladrones, caramelos y hierba alta de verano. Todas esas sinestesias van cargando la pila y es lo que al final sale en las ilustraciones, todas ellas deben funcionar como un aroma de ese texto, como una única ilustración del alma de ese libro.

-En el libro infantil, ¿existe la autocensura? El creador sabe que existen unas barreras…
En mi caso, el texto a ilustrar es el que da las claves. Las ilustraciones tendrán el mismo tono que tenga el texto y valoraré las cosas que puedan entrar a jugar en ellas más con criterios estéticos o de adecuación al texto que con criterios pedagógicos o de autocensura.

-Alguna curiosidad o experiencia vivida  respecto a tus libros con los niños… (Comentario sobre las ilustraciones, sobre el uso del color, sobre los personajes, etc)
En realidad, mis libros para niños los compran los estudiantes de Bellas Artes y los aprendices de ilustrador. Los niños no leen buenos libros ilustrados, están con las consolas o con los libros clónicos de Disney o de Monster High. No tengo mucha idea de qué es lo que opinan sobre mis dibujos, imagino que no les importan demasiado y que los verán raros porque no obedecen a los cánones del manga de mezclilla o del 3D caramelizado.
Pero, una vez, un librero de Galicia me dijo que una niña entraba todas las tardes a su librería y se quedaba mirando durante un rato la cubierta de La Torre Blanca. Claro, que La Torre Blanca no es un libro para niños. Quizá por eso le fascinaba.

Pablo, ¿qué tipo de técnicas artísticas empleas en tus ilustraciones? Mixta, acuarela, lápiz…
Intento utilizar los recursos más sencillos posibles: lápiz, carboncillo, leves toques de color. Hay que huir del alarido, de la golosina, del ruido.

Hoy en día el ilustrador como creador, ¿es una figura  reconocida en la cultura española?
Tenemos más visibilidad, sin duda. Esta entrevista, inimaginable hace quince años, es la prueba. Pero sigo percibiendo la paradoja de  que en un mundo plagado de imágenes nadie sabe muy bien qué cosa sea un ilustrador. Y el sinsentido de que editoriales y periódicos no valoren y respeten más a los creadores de sus contenidos visuales.

¿Cómo te llevas con las  llamadas nuevas tecnologías?  ¿Son una buena  herramienta de colaboración?
Son una herramienta imprescindible ahora mismo. Me han permitido tener más control sobre el diseño y la maquetación de mis trabajos, poder colaborar con editoriales extranjeras con comodidad y rapidez. Eso sí, pueden convertirse en un juguete muy traicionero para un creador. Se puede caer en una charcutería gráfica intolerable.

Con el reinado de Internet, de la red como  instrumento de  comunicación, el poder de la imagen, de la fotografía a la ilustración, ¿diríamos que es un valor en alza?
Debería serlo, somos creadores de contenidos de ese mundo. El problema está en si sabremos posicionarnos ventajosamente para que se respeten nuestros derechos y recibamos lo que realmente nos corresponde por nuestro trabajo.

-¿Cómo ves el futuro de  la llamada novela gráfica?
¿El futuro? No hay nada más actual que eso. Hasta los tebeos que salían por entregas o en colecciones de álbumes se refríen y  unifican en ese formato.

Me gustaría que me hablaras de otros proyectos como el del grupo musical en el que colaboras.
Camerata Carabel es una banda que hemos montado mi amigo Txus Amat y yo para arropar de manera diferente y más eficaz las canciones que antes defendíamos por separado. Estamos presentando ahora mismo el espectáculo Antigua Colección de Vientos, una selección de nuestras mejores canciones de los últimos años ambientadas con una pequeña escenografía y una cierta dramatización, para enmarcarlas y escucharlas mejor. Se pueden escuchar canciones y ver algunos vídeos en el blog.

Y ya por último, Pablo, si tuvieras que elegir un personaje ilustrado ( infantil, comic, etc)  que te hubiera gustado crear,
¿cuál hubiera sido?
Lucky Luke.


3 comentarios:

pRiyA dijo...

Thanks to technology and Google translate, I can understand something of what you have to say about your beautiful work.

Unknown dijo...

Realmente, si el periodista trocea más las respuestas, no deja nada de un discurso inteligente y coherente. Siempre es un placer escucharte-leerte, Pablo.

Masles Roy dijo...

No entiendo el troceo por motivo de espacio, precisamente, en un periódico digital. No han pillado las posibilidades que tienen. No me extraña que todos los periódicos tradicionales estén perdiendo dinero.